La higiene alimentaria se define, según la Organización
Mundial de la Salud, como "el conjunto de condiciones y medidas que deben
estar presentes en todas las etapas de producción, almacenamiento,
transformación, transporte, conservación y cocinado doméstico del alimento,
para garantizar la salubridad de los alimentos".
El consumidor debe saber elegir y reconocer la calidad de
los alimentos, además de cómo conservarlos y manipularlos adecuadamente para
evitar contaminaciones y pérdidas de calidad.
Etiquetado de los alimentos
El etiquetado es la información que obligatoriamente debe
llevar todo alimento.
Debe incluir la siguiente información:
Nombre y denominación del producto.
Identificación del fabricante.
Ingredientes: debe incluir todos los ingredientes con que
está hecho el producto, incluidos los aditivos.
Deben declararse los ingredientes que causen
hipersensibilidad (cereales con gluten, crustáceos, huevo y subproductos,
pescados, cacahuete, soja, leche, etc.).
Los aditivos se designan mediante su nombre completo o
mediante la letra E seguida de un numero de 3 ó 4 cifras y siempre precedidos
por el nombre de la categoría a la que pertenecen.
Peso neto.
Marcado de fechas. Debe llevar la fecha de caducidad y la
fecha de consumo preferente.
Instrucciones para la conservación.
Modo de empleo.
País de origen
Identificación del lote.
Los alimentos son estructuras biológicas de carácter
vegetal y animal que pueden sufrir alteraciones, ya sea por descomposición
natural, por contaminación por microorganismos o por una práctica culinaria no
adecuada.
Todos estos procesos conducen a modificaciones
nutritivas, principalmente pérdida de vitaminas y también modificaciones en las
propiedades externas de los alimentos, como son el aspecto, la textura, el
sabor, el olor y el color. Hay que tener un especial cuidado en toda la cadena
de producción de alimentos hasta el consumo final, ya que la alteración de
alimentos puede incluso desembocar en intoxicaciones.
Manipulación de los alimentos
La preparación de los alimentos conlleva una manipulación
que supone un riesgo de contaminación si no se hace de manera adecuada.
La persona que prepara los alimentos debe lavarse
frecuentemente las manos con agua caliente y siempre que manipule carne y
pescado.



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